Tengo recuerdos que no tengo. Mentiras solidificadas, que a lo largo de los años han ocupado un lugar importante y me han definido. Hay una mujer mas real que ninguna otra mujer llamada Andrea Elisalde. Compartimos un verano indefinido, verano de primos, del sol quieto, de piscinas y casa de campo. La ame en la pequeña playa de un rió (mientras los tábanos nos atacaban) y en la obscuridad de una habitación fría a la hora de la siesta. Aun tengo su sabor en mí, aun la conozco y jamás ha existido. A veces me encuentro hablando de ella, o ciertas palabras o teorías suyas contaminan la realidad. En la memoria, finalmente, que importa si un recuerdo fue real o no. Yo fui feliz amando ese verano a mi Andrea Elizalde, en Rengo. Mi felicidad presente es real. Su fundamento no importa demasiado.
Claudia — 25-11-2005 03:41:42