Te escribo, Virginia, para que este día primaveral no se borre, ni tus manos, ni ninguna imagen, porque no es día de trabajo, es feriado, nadie se dio cuenta, fue día de verbo y piel, de palabras complicadas y simples, del lenguaje absoluto, un domingo privado, mejor, un sábado en la tarde, de adolescente, amor, hay algo mejor que la palabra viernes, capturamos la primavera, la desatamos, jugamos con ella como quien jugaría con uranio, día luz, flores, octubre 7 y me hubiera ido a la playa, después de almuerzo, a tenderme en la arena, escuchar a Vivaldi, sentir tu voz camuflada con el rumor de las olas, de Virginia, tus olas, y dormir, siete, ocho días, Virginia, prométeme una tarde de viento, un atardecer enrojecido, y enronquecido de tanto placer, de sábanas, madera, casa en playa con zancudos incluidos, con suerte se corta la luz, salimos a ver las estrellas, solo cubiertos por un plumón, un par de estrellas fugaces que acrediten, dicten sentencia de nuestra suerte de prófugos, y nuevamente a hacer el amor, a batir un record de estar dentro tuyo y tu de recibirme, hasta no saber quien es quien, te cocinaría la especialidad de la casa , huevos revueltos, atún, chocolates , solo por protocolo ¿Cuándo tenemos realmente hambre? comeríamos en la cama, escucharíamos radio, el tabo FM, con suerte la Concierto, con un poco de interferencia, ya sabes, campos magnéticos, auroras, boreales, hojearíamos un diario viejo, una Paula del 84, solo unos minutos, después nuevamente, en el abismo, la espiral, tu cuerpo, respiro en ti, tu en mi, no puedo hacer otra cosa, solo escribir, si puedo, pero no cae dentro del marco de la ley, de la Santa madre iglesia, de las leyes del universo físico, no lo hago, mejor, no se , antes que arme mis barreras, que suba mis puentes que queme mis naves, tengo, debo, decirte, la luna, las nubes, el mar, la lluvia, existen, tienen su justificación solo frente a ti, y son tu propiedad, registrada, nos quedan, 345674 formas de hacer el amor y ya te amo al tope, entonces, Virginia, viajera, que pasara después, es una cuesta ascendente, vamos de ida o de vuelta, paras agotar las posibilidades, salir del laberinto, estoy confuso, tu respiración, estoy, sabes como estoy, como si te vieras a través de un espejo, como si ocuparas mi cuerpo, me has hecho comprender, tienes la culpa, el secreto, miro dentro del cofre, apenas lo saboreo, dentro de tu boca hierve el mar, encuentro en ese segundo, los mejores extractos de mi vida, estoy contigo y encuentro la bicicleta que me robaron, la sonrisa de alguien en un cumpleaños lejano, el olor a durazno, el sabor a la tierra, el campo, el calor, sudor, es el de tu espalda, y mis recuerdos, el olor a bronceador, recuérdame, untarte con bronceador o con chocolate, lubricarte con crema o aceite emulsionado, resbalarme por ti, explorarte, de nuevo, donde van tus quejidos, quien los guarda, si me miras descubres que soy tan vulnerable, la feminidad, el sabor de estrella vieja, tu, tu, tu, y lo que es ser un hombre, te conozco tanto, que se como me conoces, miedorabia, que es la justicia, blasfemo, la sección de reclamos, quiero estampar, la queja, no es justo, tan breve y tan dilatado, olvidaré el 3 de octubre en un millón de años?, y su mirada, y tus manos, y el olor, y los electrones saltando como conejos de videojuego, crepitando la electricidad en tu espalda, Trato (sin éxito) de ordenar mi escritorio, el teléfono conspira, las partículas que movilizo tiene una inercia pesada, dormiría 7 horas y después despertaría con tu nombre. el nombre tu nombre tu nombre tu nombre, hundo mi cabeza en tu piel, estas empapada, te digo, se nos pegan las sábanas, sales a respirar por oleadas, y Stendall, Zola, Borges, nos miran desde afuera, Virginia, ¿Cuánto dura un segundo de esos? Desaparecer. El laberinto se aplana, hoy, el sol tu cara, ¿Por qué no me recibes para siempre? Vacío en ti partículas condensadas, líquidas de admiración, de tu boca salen aleteando fragmentos de amor, el tiempo va al revés, ni siquiera hay tiempo en esos destellos.
Te hago un cuento: Un hombre ama a una mujer, infinitamente. Una mujer ama a un hombre infinitamente. No tiene final, o a lo menos, no debería tenerlo.